
Una y otra vez intentaron despedirse, y después de tiempo de las despedidas, nunca pudieron mirarse, no hablaban, no salían palabras de sus bocas, no después de decidir que ya cada uno cogería su camino.
Intentaban hacer como si todo fuera bien, como si no les doliera que se acabara. Reían, e intentaban que sus miradas no se cruzasen con otros porque entonces esas risas podrían convertirse en llanto.
Pero llego la hora, esta vez si era definitiva. nunca se miraron, sus mentes se conectaban de una manera tan especial que sabían lo que querían decirse en todo momento.
Sabían que no debían verse porque si lo hacían así, no habría retorno, y sin embargo decidieron verse de nuevo.
–Tengo que despedirme y no me salen las palabras– , decía ella mirando hacia el suelo, trago saliva y dijo: –No tienes porque despedirte para siempre, sabes que si quieres podemos intentarlo.
Él al escuchar eso sintió un gran escalofrió por todo su cuerpo, sabia que ella tenia razón pero esta vez estaba decidido a seguir adelante.
Ella no se lo pensó y se lanzó hacia él sin dejarlo decir palabra, sus labios se encontraron, sus respiraciones se aceleraban y los latidos del corazón latían al mismo tiempo. Fue débil, con ella siempre lo era, y siempre lo seria. Se abrasaron fuertemente, tan fuerte que todas sus partes rotas volvieron a encajar, pero no fue por mucho tiempo, nada más separar sus cuerpos sintieron que todo volvía a desencajar, ahora sus corazones latían más fuerte, sabían que la despedida estaba demasiado cerca.
– Por favor, no me llames, no me busques, es lo mejor para los dos, sabes que esto no puede seguir así, solo nos estamos haciendo daño. Y de verdad que no puedo más con todo esto. A lo mejor así somos más felices y algún día quizás nos riamos de todo esto.
– Sabes tan bien como yo que jamas nos vamos a reír de esto, te lo veo en tus ojos, al igual que tú me lo ves a mi. Lo podemos intentar, sabes que somos felices juntos. No dejes que esto termine, no dejes nuestra historia, por favor.
– Lo siento, tengo que irme.
– Te quiero, y siempre te voy a querer. ¿Nos volveremos a tropezar algún día?
Él no podía decir palabras, tenia un nudo demasiado grande en su garganta, la miro por ultima vez y sonriendole le dijo : –Cuídate, y se feliz–. Se marcho, al girarse sus ojos no aguantaron más y las lagrimas caían solas. No sabia si lo que estaba haciendo era lo correcto, la estaba perdiendo, Estaba cambiando el amor verdadero de ella, por una promesa, una nueva apuesta. Y en el fondo no sabia si era lo que quería verdaderamente.
Ella se quedo en el portal, mirando como se marchaba, por dentro gritaba un esperate, pero no lo saco, decidió dejarlo ir, aunque le doliera en el alma. Era decisión de él, y ella siempre ha respetado sus decisiones, esta no seria menos.
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