domingo, 12 de mayo de 2013

Ego y Nemesis


Solo  ego fue lastimado
Y ahora que no estas…
Se ve que no hay nada perdido
Que transcurre el tiempo, y no era a ti a quien extrañaba
Solo era  ego dolido, ego lastimado,  como pajarillo mutilado de sus  alas, 
 y avergonzado escondido en un rincón.
Pero al rincón llego Némesis, y llegó vestida con sus mejores galas.
sigilosa se acercó con pasos ligeros y suaves,   y la luz de la luna mostró  su deliciosa  faz,   turgente y fría,  y  señalando con la mano le mostró a  flor carnívora que venía vestida  de oscuros pétalos brillantes y seductores   perfumes.
Flor carnívora de Ébano profundo con sus  bordes entreabiertos,  atrajó a Ego con sus cánticos como cruel sirena que conduce al cadalso.
Ego se levantó  y se aferró a la mano de ella,  que ahora lo sostenía, y como abnegada amante  inicio su metamorfosis, convirtiéndolo en huracán de mil vientos, en   fuerza firme y  vigorosa.
Consiente el ego de su nueva dimensión, tomo lo que estaba allí, tomo la flor de ébano, esculpida en roca, dura como la obsidiana, dura y frágil a la vez… de calor y frío, de sensaciones de vértigo, de  satisfacción, y éxtasis y  como Sócrates, Ego bebió de la cicuta.
La cicuta le quemo los labios y le recorrió la garganta, mato al ego anterior, al ego debil, y la Diosa le retribuyo, volvió al equilibrio y  ahora  Ego vuela tan elevado, que nada lo puede alcanzar.