martes, 18 de agosto de 2015

Destinados a no ser



Y debo decir que confío plenamente en la casualidad de haberte conocido. Que nunca intentaré olvidarte, y que si lo hiciera, no lo conseguiría. Que me encanta mirarte y que te hago mío con solo verte de lejos. Que adoro tus lunares y tu pecho me parece el paraíso. Que no fuiste el amor de mi vida, ni de mis días, ni de mi momento. Pero que te quise, y que te quiero, aunque estemos destinados a no ser."
-Julio Cortázar

Te conocí un cálido y soleado día de abril, una brisa intentaba refrescar en vano lo cercano que el mes se encuentra de los calores de mayo. Un día agobiante para conocernos.

Una gota de sudor surco mi frente, ¿por el calor, por la expectativa? No lo sé... jamás llego tarde a ningún lado, la puntualidad la tengo tatuada con sangre en mi piel, y sin embargo estaba muy retrasada para nuestra cita pactada.
Por unos instantes, nuestras realidades no coincidirían, si las voluntades y las expectativas no estuvieran allí.
La voluntad impero y diste la vuelta, después de una espera infructuosa, habías decidido retirarte, lo que paso y pasa en tu cabeza sigue siendo un misterio, te llame y regresaste.

Después lo que paso, ha sido una historia de dejavus constantes de ser y no ser, de estar y no estar, ¿por qué? Son muchas preguntas sin respuesta.

Un enigma desenmarañar tu personalidad, la tenías disfrazada de mucho bagaje, muchas historias con un dejo de verdad entretejidas con mucha fantasía, ¿querías tejerte una vida nueva?

Y así sobre una base quimérica se propuso iniciar un algo, lo que salga, lo que nos saque de nuestras rutinas, de nuestros demonios, de nuestra inercia, de nuestro caminar por la vida…

Debo decirte que hubo momentos maravillosos en que los castillos de colores habitaron mi mente y fueron por un tiempo reales, ver las estrellas contigo, tan cerca y tan lejos. Todo caminaba a las maravillas, fui feliz y creí que podía así ser siempre.
Pero la verdad, la maravillosa verdad se cuela siempre y prevalece, se abre paso abruptamente como el agua en un rio, en una cascada, y lo que se es, es. Y se da a conocer.
La realidad, la verdad, las circunstancias hicieron polvo fino los castillos de arena, sin embargo mereció la pena… mereció la pena compartir confidencias contigo, abrazos, besos, deseo…
Recordare por siempre tu forma de caminar, de mirarme, como nos reíamos juntos por las cosas más tontas… simplemente porque tú y yo en esos momentos éramos felices.
La vida me hizo un regalo, conocerte y quererte, no me hace falta más. No quiero ni voy a lamentarme.  El simple hecho de haber vivido contigo una pequeña parte de mi vida me es suficiente para sentirme afortunada.
No voy a llorar porque ya no estés, me hiciste feliz. Tú me hiciste volver a creer en el la vida, en la complicidad, en los ratos alegres.
Tú me hiciste volver a creer en la perfecta combinación de dos seres imperfectos. Aunque me hubiese gustado seguir caminando de tu lado pero un lado real y sincero, no así.
Tus decisiones y tus metas tan extrañas pero ya no incógnitas para mí no checan conmigo. Solo sé que no son las mías.
Ya nunca más te veré, y no me importa. Tu recuerdo seguirá viviendo en mí para siempre. Sé que ya aparecieron otros amores, y yo desde siempre me aparto pues lo único que deseo es que seas feliz y aprendas de tus errores.
La vida tiene la habilidad de sorprenderte sin que te des cuenta. También puede que el amor no vuelva a llamar a mi puerta… realmente ¿quién puede saber esto?
Pero ocurra lo que ocurra, siempre tendrás un lugar en mi corazón.






















No hay comentarios:

Publicar un comentario