viernes, 28 de septiembre de 2012

Presencia

Tengo que agradecerte
por estar junto a mí aunque no quieras
por estar tan distante y tan cerca
porque huiste y estas presente
por habitar mi vientre con vida nueva
por ocupar mi corazón, como si fueras cáncer,
pues dueles como la muerte y te recuerdo cada instante.

Quiero decir que te amo en las mañanas, y en las tardes y en las horas
y también las noches cuando los sueños, inquietos, envueltos en deseos, 
y en la calle los ruidos cotidianos se engrandecen
mientras mi mente se abre como alas de ave,
y se estira a tocar los tuyos cuando todo es eterno durante algunos instantes.


Quiero decir que te siento cuando camino en la calle,
cuando respiro y cuando el semáforo esta en rojo
cuando la gente corre a entregarse a su destino
un reloj checador como cruel Caronte
que da acceso al inframundo.


Quiero agradecerte por convertirte en aire
por disiparte como la niebla
en un fugaz recuerdo que quizás no existió
y que fútilmente el polvo de tus pisadas se ha desvanecido.

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