Quise entrar por la ventana a un mundo, A tus ojos...
Tus ojos, asomándose por una ventana abierta,
Tu ser una marejada, tu juventud ola impetuosa,
Luz que atrapa y emerge triunfante
entre la oscuridad y las sombras.
Sin darme cuenta que apenas había luz en los míos.
Acostumbrados a la oscuridad y penumbras
En el vacío, donde no existe luz ni aire
Donde no hay vida, ni esperanza
Rutina gris que envuelve los días
Y las noches frías ausentes de luna

Mi corazón agonizante fue una pequeña polilla atraída a la luz
Que manaba por el resquicio de una prisión,
De una ventana olvidada, actualizada por el destino
Pero es tarde,
Supe que los príncipes y las princesas
Que existen a través de la ventana no existen en mi mundo, en mi cueva.
Un mundo que no me pertenece, pues siglos atrás el destino fue decidido.
Quise subir tan alto y tocar las nubes, donde existe ese mundo
Que hace más ligera y más luminosa la cueva elegida.
Pero no lo hice, mis cadenas pesan tanto
Que ya mis pies echaron raíces
Y mis brazos atados a la costumbre, no saben volar
Han quedado atrofiados y han caído cual Ícaro en el mar.
No me pertenece más ese mundo que una vez habite,
Petrificado mi corazón no sentirá jamás la mirada de tus ojos
Desnudando mi alma.
muy fuerte en escencia y concepto.
ResponderEliminarGracias Payaxo, cuando lo escribi pasaba por un momento intenso que alcanzo a reflejarse
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